Una gráfica de 7.000 euros: el PC de casa ya no es el cliente que importa
La RTX 5090 más barata que hemos encontrado hoy en una gran tienda española cuesta 6.999,99 euros, el triple que cuando salió. Con los móviles pasa lo mismo, más despacio. La inteligencia artificial no nos está quitando el trabajo todavía; nos está quitando las piezas.
Por Redacción 2 min de lectura Actualizado el

Hemos buscado esta madrugada «RTX 5090» en PcComponentes. La más barata, 6.999,99 euros. Varios modelos a ese precio, y otros a 7.623 y 7.775. La misma tarjeta salió en enero de 2025 con un precio recomendado de 2.369 euros. No ha cambiado nada en ella: ni un chip, ni un ventilador. Ha cambiado quién la quiere.
El rumor de estos días, que recoge Tom’s Hardware a partir de un filtrador habitual, es que Nvidia habría parado su fabricación para dedicar esas obleas a centros de datos y a tarjetas profesionales. Nvidia no lo ha confirmado y puede no ser cierto. Da igual: el precio de la tienda ya cuenta la misma historia sin necesidad de filtraciones.
No es solo una tarjeta
Sería fácil despacharlo como un problema de cuatro entusiastas con mucho dinero. No lo es. El domingo contábamos que Samsung ha pedido hasta un 30 % menos de piezas porque la memoria de un móvil de gama alta cuesta un 175 % más que hace un año. Los portátiles con RTX Spark empiezan en 3.299,99 euros. Es el mismo fenómeno en tres escaparates: hay un comprador que paga más por el silicio, y no somos nosotros.
Durante treinta años el ordenador de casa fue el motor de esta industria. Las gráficas se diseñaban para jugar y luego alguien descubría que servían para otra cosa. Ahora es al revés: se diseñan para otra cosa y lo que sobra, si sobra, llega al salón.
Lo que nos molesta
No nos molesta que una empresa venda a quien mejor paga; es lo que hacen las empresas. Nos molesta el silencio. Nvidia sigue presentando la gama GeForce como si existiera con normalidad, las tiendas siguen listando un producto que casi nadie puede comprar, y el «precio recomendado» ha pasado a ser una cifra decorativa. Si la gama alta de consumo ha dejado de ser un negocio que interese, sería más honrado decirlo.
También nos incomoda una ironía. Buena parte de esa capacidad de cálculo se gasta en asistentes que luego se nos ofrecen por suscripción. Pagamos dos veces: una, en la cuota; otra, en lo que cuesta de más el aparato desde el que la usamos.
Qué hacer mientras tanto
Poco, pero no nada. Una RTX 5080 se encuentra desde 1.879,99 euros en la misma tienda, y para jugar es más que suficiente. La tarjeta que ya tienes vale más de lo que crees: no es mal año para estirarla. Y desconfiaríamos de cualquier «oferta» sobre un precio inflado, por grande que sea el porcentaje tachado.
Esto pasará, como pasó la fiebre de la minería. Pero aquella vez los mineros se fueron y las fábricas volvieron a mirar al jugador. Esta vez no tenemos claro que vuelvan a mirar.


